La
dinámica de la cubierta forestal de México
Alejandro Velázquez
Centro de
Investigaciones en Geografía Ambiental
UNAM, Campus Morelia
Dentro del tema de
Calentamiento Global, destaca la tendencia de perturbación y pérdida de los
bosques del mundo. La relación es estrecha, dado que procesos como regulación
térmica, ciclo hidrológico, captura de carbono, etc., dependen directamente de
la cubierta forestal.
Desde una perspectiva social,
los bosques proveen madera, fauna y diversos productos no maderables.
Adicionalmente, constituyen íconos culturales y religiosos inherentes a cada
territorio. Por ello, entender la dinámica de la cubierta forestal, sus causas
y consecuencias, resulta impostergable.
El hombre se ha convertido en el principal causante de la
transformación de los ecosistemas forestales, superando por mucho a eventos
naturales como huracanes. Sus acciones son responsables de la pérdida de un tercio a
casi la mitad, de la cubierta forestal original del planeta. Ello implica el
exterminio de la reserva genética inherente a los ecosistemas autóctonos y la disminución de los múltiples bienes y servicios que
éstos proporcionan.
La FAO reportó que para finales del siglo XX, la pérdida
de la cubierta forestal en los trópicos ocurría a tasas alarmantes (21 ha/minuto), pues entre los ochenta y los noventa la tasa de
pérdida por año alcanzó 15.5 millones de hectáreas. En América
Latina, por ejemplo, los bosques se redujeron en un 53 por ciento de su
superficie original hacia finales del siglo. Hoy día, Brasil es considerado el
país con mayor pérdida forestal a nivel mundial, ya que cada año desmonta un
millón 300 mil ha por año, casi todas concentradas en la región de la Amazonia.
En respuesta
al deterioro ambiental, se han adoptado políticas de conservación a nivel
mundial que promueven, entre otras medidas, la creación de nuevas áreas
naturales protegidas (ANPs). Pero en los países
tropicales, con particulares excepciones, las ANPs no
parecen asegurar la permanencia del capital forestal.
Por el
contrario, donde las demandas socio-económicas se nutren directamente del
manejo de los recursos forestales, las ANPs han
propiciado conflictos con secuelas sociales y ambientales drásticas, lo que
plantea la necesidad de desarrollar esquemas de manejo forestal sustentable,
consecuente con las tareas de conservación.
México es
claro ejemplo de un país que, al tiempo que alberga gran diversidad cultural y biológica,
experimenta mayores pérdidas que ganancias en la superficie de cubierta
forestal. Contradictoriamente, existen en México múltiples ejemplos de empresas
forestales comunitarias prósperas que han logrado conciliar uso forestal y
conservación.
En la época
rural (antes de 1950), los bosques cubrían más del 75% del territorio nacional.
Durante las décadas de los cincuenta a los ochenta, las políticas de expansión agrosilvopastoril en el trópico mexicano causaron severas
pérdidas en los estados de Veracruz, Campeche, Tabasco y otros, los cuales hoy
día sólo mantienen pequeños fragmentos de sus abundantes bosques de antaño.
Estimaciones confiables documentan que los bosques tropicales redujeron su
superficie a la mitad durante esa época.
Hacia
finales de los noventa, década en que los métodos de evaluación de la dinámica
de la cubierta forestal se tornaron más robustos y accesibles, México se había
transformado en un país predominantemente urbano, con enormes áreas rurales
abandonadas por la migración y la falta de una política articulada para
fortalecer al sector rural, con severas consecuencias en su patrimonio
forestal.
Según la
media mundial, México debería tener alrededor de 0.7 ha de superficie arbolada per cápita en la presente década, aunque los
datos actuales indican que posee sólo 0.5 ha, y la predicción para 2025 es de
0.3 ha; es decir, por debajo de la media mundial.
Los datos
más recientes indican que México aún conserva alrededor del 34% de su
superficie de bosques (en sentido estricto) oriunda. Si a esta cifra sumamos el
18% de superficie de matorrales primarios, que en sentido amplio son parte del
paisaje boscoso, aún nos queda poco más de la mitad de la superficie del país
con cubierta forestal.
El patrón de
distribución espacial, no obstante, es pesimista, puesto que los fragmentos de
bosques superiores a 80 Km2
se limitan en su mayoría a matorrales.
Los datos de
tasas de deforestación anual (Cuadro 1, abajo) presentan múltiples
contra-dicciones.
De ocho
estudios de académicos reconocidos que documentan tasas de deforestación a
nivel nacional en las tres últimas décadas, se desprende que México ha
experimentado una media de deforestación anual de 839 mil ha (D.E.= desv. estándar = 451 mil ha).
Pero de
fuentes oficiales, nacionales e internacionales, se obtiene que México ha
experimentado una media de deforestación anual de 492 mil ha (D.E.= 182 mil ha). Si a esto sumamos los resultados de
estudios regionales, generalmente más robustos por incluir una fase de
validación en campo, las variaciones se disparan hasta regiones que muestran
recuperación de la cubierta forestal.
| Fuentes académicas | Tasa (miles ha/año) |
| Repetto (1988)2 | 460 |
| Masera et al.(1992)2 | *668 |
| Velázquez et al.(2002)1,2,3 | *550 |
| Myers (1989) | 700 |
| Castillo et al.(1989) | 746 |
| Toledo (1989) | 1500 |
| Grainger (1984) | 1600 |
| Sánchez et al.(2008)2,3 | *484 |
| MEDIA | 839 |
| D.E. | 451 |
| Fuentes oficiales | Tasa(miles ha/año) |
| CONAFOR (2004)2 | 260 |
| SEMARNAT (2006)2 | *365 |
| SARH (1992) | 365 |
| SARH (1994) | 370 |
| FAO (1997)2 | 508 |
| FAO (1988)2 | 615 |
| FAO (1995)2 | *678 |
| FAO (Torres R., 2004) | *776 |
| MEDIA | 492 |
| D.E. | 182 |
Cuadro
1. Fuentes que documentan las tasa
de deforestación a nivel nacional. El estudio marcado con 1 fue
sujeto a un mecanismo de evaluación de la calidad de la información; los
marcados con 2 se derivan de datos originales o inferencia de datos
existentes; y los marcados con 3 incluyen una representación
cartográfica de sitios con procesos de deforestación. Las seis cifras más
rigurosas se marcan con asterisco (*).
Lo anterior
nos deja tres lecciones:
1. La tasa
de pérdida anual, a nivel nacional, de cubierta forestal ocurrida en las tres
últimas décadas, considerando los seis estudios con cierto grado de rigor, fue
de 587 mil ha (± intervalo de confianza95% = ±119 mil ha).
2. Sólo dos
contribuciones incluyen datos originales y expresión cartográfica (Mapa 1).
3. Es impreciso
calcular una tasa nacional con base en experiencias regionales, dadas las
grandes diferencias observadas.
El programa
oficial (ProÁrbol) del gobierno vigente, cuya meta es
plantar 200 millones de árboles, presenta aciertos y desaciertos. La bondad
mayor es su diseño como estrategia para abatir la pobreza y fortalecer las
estructuras de organizaciones rurales. Entre sus debilidades, destaca la falta
de criterios sólidos para la selección de especies y sitios a reforestar, y la
carencia de un mecanismo de seguimiento para evaluar con rigor el éxito del
programa.
La manera en
que la dinámica de la cubierta forestal contribuye al calentamiento global
apenas empieza a entenderse. Al mismo tiempo que ello ocurre, esperamos contar
con bases de datos cada vez más robustas que nos ayuden, además de a proyectar
las tendencias, a revertir las pérdidas de un patrimonio único e insustituible.
Los ejemplos
destacados de buen manejo forestal son aún escasos, pero prometedores, en
especial por concentrarse en manos de ejidos y comunidades indígenas cada vez
más consolidados en empresas sociales de manejo sustentable del bosque. Aunados
a esfuerzos de conservación participativos, podrían ayudar a desacelerar las
tendencias de pérdida antes descritas.

Mapa 1. Las áreas en rojo muestran el proceso de
deforestación ocurrido entre los años setenta y el 2000, según Velázquez et al. (2005).
Referencias:
Sección I:
State of the World's
Forests 2001. Food and Agriculture Organization (2002)
A. Velázquez,
J.F. Mas, J.R.
Díaz-Gallegos, R. Mayorga-Saucedo, P.C. Alcántara, R. Castro., T. Fernández, G. Bocco y J.L. Palacio. Patrones y tasas de
cambio del uso del suelo en México. Gaceta Ecológica 62, 21-37
(2002)
P.M. Vitousek, H.A.
Mooney, J. Lubchenco y J.M. Melillo. Human domination of Earth’s ecosystems.
Science 277, 494-499
(1997)
Sección
II:
A. Velázquez,
E. Durán, J.F. Mas, D. Bray
& G. Bocco. Situación actual y prospectiva del cambio
de la cubierta vegetal y usos del suelo en México. En: Más allá de las
Metas de Desarrollo del Milenio. CONAPO (2005). Pp. 391-416. ISBN.
970-628-845-7
S. Sánchez Colón, A.
Flores Martínez, I.A. Cruz-Leyva
& A. Velázquez. Estado y transformación de los
ecosistemas terrestres por causas humanas. II Estudio de país. CONABIO (2008)