| ANGEL DACAL ALONSO (1940-1997) | ![]() |
El pasado 6 de abril de 1997 falleció, como
consecuencia de un paro cardiaco, Angel Dacal Alonso, Doctor en Ciencias,
Investigador Titular ``C'' del Instituto de Física de la UNAM, (del
cual era su Secretario Académico), catedrático universitario e
Investigador Nacional Nivel III. En homenaje a quien fuera uno de los
más distinguidos y, sin duda, el más querido de los
físicos nucleares experimentales que ha tenido México, a
continuación se presenta un breve ensayo biográfico que resalta
aspectos interesantes de su vida.
Angel Dacal nació en la Ciudad de México el 25 de febrero de 1940, en el seno de una familia de emigrados españoles, de la que recibió una esmerada educación, ingresando al Colegio Cristóbal Colón para cursar la primaria y la secundaria. A la edad de 14 años encontramos la primera evidencia de un temperamento inquieto y poco ortodoxo, ya que decide dejar los estudios y dedicarse a la pintura. Sin ceder a la comprensible presión familiar, prefiere recurrir al comercio por un tiempo para sostener su amor por el arte. Finalmente, convencido que su futuro está en los estudios, tres años después regresa al Colón, donde concluye el bachillerato. Sin abandonar su pasión por la pintura, al ingresar a la Universidad otros dos amores lo atormentaron: la medicina y la física. En 1960 ingresa a la Facultad de Ciencias como estudiante de física pero lleva simultáneamente los cursos de la carrera de medicina, situación que dura todo un año, hasta que logra convencerse de que es la física su verdadera vocación. Por ese entonces el gran reto era la física nuclear y es hacia ese tema que dirige sus esfuerzos. A lo largo del camino conoce y admira a quien sería su asesor de tesis de licenciatura, el profesor Tomás Brody, quien le propone la construcción de un tipo de contador Geiger de bajo nivel. En 1966 se recibe de físico e ingresa al Instituto de Física de la UNAM (IFUNAM).
La ciencia experimental, a la que dedicaría el resto de su vida, seguramente poseía el encanto del trabajo manual, casi artístico, que le recordaba a la pintura. Este entusiasmo resultó muy útil, pues la física nuclear del México de entonces, que se había ganado un gran prestigio construyendo enormes aparatos (aceleradores, espectrógrafos, etc.) con los cuales se realizaban las medidas más finas, requería de un gran espíritu de sacrificio. Así, trabajando con prestigiados maestros, como Fernando Alba y Marcos Mazari, Dacal adquirió rápidamente los conocimientos y las habilidades que lo distinguirían en el futuro. Sin embargo, construyendo equipo y sufriendo con aceleradores temperamentales, su avance académico fue un tanto más lento, no siendo sino hasta 1975 que obtiene el grado de Doctor. En su tesis estudió los mecanismos que participan en la reacción nuclear 65Cu(p,a)62Ni, trabajo realizado bajo la dirección del Dr. Jorge Gómez del Campo y en colaboración con Marcos Mazari, María Esther Ortiz y Andrés Sandoval.
Posiblemente decepcionados por las enormes dificultades que enfrentaba la física nuclear experimental mexicana, tanto Gómez del Campo como Sandoval emigran a los Estados Unidos, mientras que Angel Dacal prefiere buscar alianzas con laboratorios extranjeros. Colaborando con el propio Gómez del Campo en ORNL y con Sandoval en el Lawrence Berkeley Laboratory de la Universidad de California, el Dr. Dacal promovió la formación de un grupo de investigadores que, trabajando para México, realizaran sus experimentos en laboratorios, ciertamente, mejor equipados. Por ese entonces el estudio de los mecanismos de reacción entre núcleos complejos surgía como una nueva área de investigación, despertando su interés. Así, el pequeño grupo experimental del IFUNAM, que también incluía a María Esther Ortiz, Eduardo Andrade y Arturo Menchaca, se inició en un modo de operación denominado de ``usuarios externos''. Dentro de esta modalidad, bien conocida en áreas como la astronomía, pero nueva para la física nuclear mexicana, el grupo adquirió experiencia y prestigio internacional de manera que pronto pasó de ser participante a proponer y realizar sus propios experimentos. Angel Dacal realizó investigaciones en varios temas, llegando a ser autor y coautor de más de medio centenar de artículos, entre los que se cuentan algunos de los más citados en que un físico nuclear experimental mexicano haya participado. A la fecha, el total de citas a sus trabajos suma 800.
Curiosamente, su ingenio le permitió encontrar una interesante liga entre la física y el arte, al aplicar técnicas nucleares al análisis de pinturas, labor de la que él fue pionero en México. Por cierto que sus habilidades como pintor resultaron útiles en más de una ocasión, como cuando diseñó el logo del Cincuentenario del IFUNAM o cuando ilustró el póster de una prestigiosa conferencia internacional, sin olvidar que su extraordinaria caligrafía frecuentemente eliminaba la necesidad de una máquina de escribir.
Más allá de su notable obra científica y sus virtudes artísticas, Angel Dacal también realizó una reconocida labor académico-administrativa, desempeñándose dos veces como Jefe de Departamento y llegando a ser, hasta el día de su prematura desaparición, Secretario Académico durante un periodo acumulado de más de 10 años (récord absoluto en el IFUNAM). Lo anterior, sin mencionar su labor como miembro de numerosas comisiones, jurados y comités organizadores de congresos, en particular, el nuclear de Oaxtepec, que ayudó a organizar en 15 ocasiones, y su extraordinario desempeño como Tesorero de la División de Física Nuclear de la Sociedad Mexicana de Física, desde su creación.
Otro aspecto en que Angel dejó huella fue el docente, cubriendo todos los niveles, desde la secundaria hasta el doctorado. A decir de exalumnos suyos tan notables como Julio Rubio Oca (Rector General de la UAM) y Mariano López de Haro (de la UNAM), el entusiasmo del profesor Dacal resultó clave en su decisión de estudiar física. Finalmente, a juzgar por la gran cantidad de amigos que acompañó a Angel Dacal hasta su última morada, otra razón por la que muchos lo recordaremos siempre, fue su generosidad y esa agradable mezcla de amabilidad, mesura y discreción, con un ligero toque bohemio, que lo caracterizó.
A Angel le sobreviven su madre, la Sra. María del Carmen Alonso Vda. de Dacal, sus hermanos Carmina, Josefina, Antonio y Salvador, sus hijos Angel y Verónica, y sus nietos Pamela y Carlos, a cuyo dolor nos unimos los físicos mexicanos.
Descanse en Paz, Angel Dacal Alonso.
Arturo Menchaca Rocha
Instituto de Física, UNAM