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La trayectoria académica de Luis Rivera Terrazas

Dr. Gerardo Martínez Montes

Instituto de Física Luis Rivera Terrazas


 

Es para mí un honor que, a nombre de mis compañeros del Instituto de Física Luis Rivera Terrazas, me permitan recordar la ilustre figura del Ingeniero. Quienes tuvimos la dicha de conocer a Luis Rivera Terrazas observamos en él la conjunción de las virtudes que siempre normaron su vida: hombre de sólidos principios, dedicado maestro, magnífico divulgador de la ciencia, destacado astrónomo, ferviente universitario e incansable luchador social. La trayectoria académica del ingeniero Rivera esta llena de logros y vicisitudes, pero su tenacidad siempre supo sacar provecho de las últimas para lograr finalmente sus propósitos. Luis Rivera Terrazas nació en Vacun, Sonora, el 21 de diciembre de 1912, a la edad de 4 años su familia se trasladó a la Ciudad de México, y fue ahí donde realizó sus estudios. Siendo aún estudiante de preparatoria, impartió clases de física y matemáticas en secundaria. Estudió la carrera de Ingeniería Civil en el Instituto Politécnico Nacional de 1932 a 1936. Al terminar sus estudios fue comisionado por la Secretaría de Educación Pública para construir una escuela secundaria federal en Lerdo, Durango.


De 1937 a 1943 se dedicó a impartir las asignaturas de física y matemáticas en los niveles de secundaria y bachillerato en los estados de Michoacán, Durango y en el Distrito Federal.

En 1943, llegó a Puebla para incorporarse al Observatorio Astronómico Nacional de Tonantzintla, donde trabajó como astrónomo de 1943 a 1974. A partir de 1945 y hasta 1948 realizó sus estudios de posgrado en astrofísica en el Observatorio Yerkes de la Universidad de Chicago.

Durante sus años como investigador en el Observatorio colaboró con grandes astrónomos mexicanos como Luis Enrique Erro y Guillermo Haro. También cubrió varias responsabilidades entre las que destacan:

En su vida como investigador publicó 12 trabajos de investigación sobre nebulosas y ráfagas solares. Impartió por muchos años cursos de astronomía en el propio Observatorio, en la Facultad de Ciencias, y en los Institutos de Astronomía y Geofísica de la UNAM.

Fue en esos años cuando inició su colaboración con la entonces Universidad de Puebla. Fundó en esta Universidad, junto con el ingeniero Joaquín Ancona Albertos, la primera Escuela de Física en provincia en el año de 1950, fungiendo como su director hasta 1954.

El ingeniero pugnaba por la impartición de una educación científica, al mismo tiempo que veía como una necesidad impostergable la democratización de la institución, ambos planteamientos propiciaron su expulsión de la Universidad en 1955. En 1961 el ingeniero regresa a la Universidad con la intención de fortalecer y modernizar la planta académica de la Escuela de Física. Es en 1962 cuando se logra integrar un excelente grupo de investigación entre quienes se encontraban los doctores: Virgilio Beltrán, Eugenio Ley Koo, Eliazer Braun y Leopoldo García Colín, quien fuera distinguido con el Premio Nacional de Ciencias en 1964 estando en la UAP. La escuela de física se convierte en el símbolo de la modernización académica de la institución y es el lugar donde concurren las personas de pensamiento progresista, tocando puntos sensibles de una estructura anquilosada en la Universidad. En 1966 la Escuela de Ciencias fue destruida, cerrada y sus estudiantes y profesores expulsados. El Ingeniero regresaría un año más tarde, en 1967, para abrir nuevamente la escuela fungiendo como su director hasta 1975.

Una de las preocupaciones y tareas permanentes del Ingeniero fue sentar bases sólidas para el desarrollo de investigación de calidad en la UAP. En 1972 con su decidida participación se logra conformar en la Escuela de Física el grupo de Bajas Temperaturas con la incorporación de los doctores Carlos Cambero Viscaino y Rafael Baquero.

Durante el rectorado del químico Sergio Flores Suárez, quien compartía plenamente las ideas del Ingeniero, fundó en 1974 el Instituto de Ciencias de la UAP, siendo el Ingeniero su primer director. El grupo de Bajas Temperaturas se transforma en Departamento de Física dentro de este Instituto.

Dejó el Ingeniero la dirección del ICUAP un año después al ser nombrado rector de la Universidad, cargo que ocupó hasta 1981. Durante su gestión impulsó tanto las ciencias naturales y exactas como las ciencias sociales y las humanidades.

Al culminar su periodo al frente de la UAP se incorporó al entonces Departamento de Física como su Coordinador General, de 1981 hasta su lamentable fallecimiento, en 1989. Durante su liderazgo empleó todo su poder de gestión para abonar el terreno que llevaría finalmente al Departamento de Física a una nueva transformación, posterior a su fallecimiento se funda el Instituto de Física que hoy lleva su nombre.

Durante sus casi cuarenta años en la UAP continuó la carrera magisterial que había iniciado a los 18 años. Impartió una gran variedad de cursos de matemáticas, física y astronomía. Y ¨quién no recuerda sus famosas cátedra s sobre Filosofía de la Ciencia?.

Una de las actividades en que el Ingeniero Rivera Terrazas se distinguió, fue su empeño en interesar a jóvenes estudiantes por seguir una carrera científica. Sus dotes de expositor hicieron de él un excelente divulgador. Fueron innumerables las pláticas y conferencias impartidas por el Ingeniero en planteles secundarios y de bachillerato dentro y fuera de la UAP.

Su obra fue de tal impacto que le ganó el aprecio en el medio universitario nacional y le valió merecidos reconocimientos, entre los que destacan:
      Doctorado Honoris causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa en 1982.
      Doctorado Honoris causa por la Universidad Autónoma de Puebla en 1984.
      Medalla Académica de la Sociedad Mexicana de Física, por su papel decisivo en la implementación de las ciencias en la Universidad en 1987
      Medalla Isaac Ochoterena del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología, como reconocimiento a su labor en pro de la educación científica en 1988.

Como puede observarse, la vida académica del Ingeniero fue rica y fructífera. Si aunado a lo anterior consideramos toda la actividad que realizó como luchador social y el impulso que dio a las artes y las humanidades, vemos el porqué de este homenaje. No es casual que la UAP sea considerada en la actualidad como la Universidad más destacada en el ámbito de la investigación científica dentro de las universidades de provincia, gran parte de este mérito es sin duda atribuible a Luis Rivera Terrazas.