En las teorías cuánticas de la naturaleza existen dos
variedades diferentes de partículas u objetos fundamentales,
los llamados fermiones, (constituyentes básicos de la materia)
y los bosones (asociados a las fuerzas existentes entre ellos). Su
naturaleza es muy diferente; mientras los fermiones (i.e. electrones,
quarks y otras partículas) satisfacen el Principio de Pauli,
lo que les prohibe ocupar un mismo estado cuántico, los bosones
(fotones, mesones y otros portadores de fuerzas) son mas sociables
y no padecen restricciones en cuanto a su convivencia colectiva en
estados cuánticos. Los principios de simetría en la naturaleza
han resultado una herramienta fundamental para elucidar los mecanismos
subyacentes a los procesos físicos del Universo en que vivimos.
Estos principios se caracterizan por definir transformaciones entre
las componentes de los sistemas físicos bajo estudio que dejan
invariantes a dichos sistemas y que dan lugar a cantidades conservadas,
tales como la energía, el momento angular o la carga eléctrica1.
Tradicionalmente, sin embargo, estas transformaciones se definen entre
sistemas de bosones o fermiones, y no incluyen operaciones que mezclan
estos dos tipos de objetos. Uno de los avances teóricos importantes
de la física de este siglo es el desarrollo de teorías en
que bosones y fermiones son descritos en un esquema único donde,
por ejemplo, se predice la existencia de partículas masivas fermiónicas
asociadas al fotón y partículas bosónicas asociadas
a fermiones tales como los quarks2. A las transformaciones que mezclan
bosones y fermiones se les conoce bajo el nombre genérico de
supersimetrías. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos experimentales
en los aceleradores de partículas, no se ha encontrado evidencia
alguna de su existencia, lo que significaría un avance trascendental
en las aspiraciones por unificar las fuerzas de la naturaleza.
En el campo de la estructura nuclear, por otro lado, se estudia
el comportamiento de los nucleones (protones y neutrones) interactuando
a través de las fuerzas nucleares y electromagnéticas dentro
del núcleo atómico. El problema es sumamente complejo,
pero ha sido posible desarrollar modelos capaces de desentrañar
en gran medida el comportamiento de estos sistemas. Los protones y
neutrones son partículas compuestas de tres quarks y se comportan
como fermiones fundamentales a las densidades prevalecientes en el
interior del núcleo. Sin embargo, la interacción entre ellos
favorece la formación de pares de nucleones (neutrón-neutrón
ó protón-protón), que se comportan en cierta aproximación
y a bajas energías de excitación como bosones que pueden
ser considerados como componentes básicas del núcleo. Este
apareamiento es similar al que ocurre en el fenómeno de la superconductividad,
donde los pares electrónicos (pares de Cooper) se comportan como
bosones y dan lugar (a muy bajas temperaturas) a la desaparición
de la resistencia eléctrica. En la naturaleza existen cuatro
variedades fundamentales de núcleos, a saber, aquellos con número
de protones (Z) y neutrones (N) pares, N par y Z impar, N impar y
Z par y, finalmente, N y Z impares. Los primeros fueron por primera
vez descritos por Arima y Iachello como sistemas de bosones interactuantes
(ya que todos los nucleones pueden asociarse en pares) en un modelo
propuesto en 19753. Los núcleos par-par presentan efectivamente
un comportamiento simplificado y los métodos de simetría
resultan muy efectivos para describirlos3,4.
En 1980, Iachello se percató de la posibilidad de tratar los
núcleos par-impar (ó impar-par) con los métodos
de la supersimetría, ya que en este caso coexisten en el núcleo
los pares bosónicos y un fermión remanente. Sugirió
que las propiedades de estos núcleos podrían correlacionarse
con las de sus vecinos puramente bosónicos a través de transformaciones
supersimétricas5. Diversos grupos experimentales llevaron
a
En 1985, investigadores del Instituto de Física Nuclear de
la Universidad de Gante, en Bélgica y del Instituto de Ciencias
Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México
plantearon un formalismo supersimétrico para estos cuadrupletes
(SUSY-4) e identificaron el caso mas favorable para verificarlo experimentalmente10.
Sin embargo, en ese momento la información experimental acerca
del núcleo impar-impar correspondiente (el núcleo Au 197,
oro de masa 197) era prácticamente inexistente. Las técnicas
de medición no habían alcanzado entonces el suficiente desarrollo
para llevar a cabo esta difícil tarea. En los años subsecuentes
se llevaron a cabo diversas mediciones que no permitieron confirmar
ni desechar en forma definitiva la supersimetría de los núcleos
que conforman estos "cuadrados mágicos"11,12,13.
En 1991, sin embargo, Jan Jolie, uno de los autores de la teoría
SUSY-4, en ese momento en la Universidad de Friburgo en Suiza, estableció
un grupo de investigación experimental con el propósito
de lograr realizar las mediciones en el Au 197. En los años recientes
y con la participación de diversos grupos en varios laboratorios,
lentamente desarrollaron los sistemas de medición y detección,
así como los diferentes mecanismos de reacción necesarios
para el análisis detallado del Au 197. El espectro nuclear correspondiente
fue determinado finalmente a mediados de 1999 y comparado con las
propuestas de la década anterior. Se encontró que las mediciones
coinciden en forma cercana con las predicciones basadas en las propiedades
de sus vecinos en el cuadruplete supersimétrico, finalmente corroborando
la teoría14. La revista Physics World (en su versión electrónica
PhysicsWeb) declaró recientemente a este trabajo como uno de
los 10 avances mas relevantes de la física en 199915.
A pesar de que la confirmación de la supersimetría nuclear
no valida directamente la supersimetría fundamental a nivel de
las partículas elementales, este resultado puede motivar el incremento
en los esfuerzos científicos en esa dirección.
Este trabajo ha motivado la renovada búsqueda de otros ejemplos
experimentales de supersimetría nuclear, en particular demostrar
la validez de la generalización de la teoría a regiones
nucleares diferentes16 y al análisis teórico de los fundamentos
microscópicos de este fenómeno y su conexión con la
supersimetría en las teorías mas fundamentales del Universo.
Referencias
1 R. Gilmore, "Lie Groups, Lie Algebras and Some of their Applications",
Wiley-Interscience, N.Y. (1974).
2 Ver por ej. "Introduction to Supersymmetry in Particle and
Nuclear Physics", Ed. O. Castaños, et.al., Plenum Press,
N.Y. (1981).
3 F. Iachello and A. Arima, "The Interacting Boson Model",
Cambridge Univ. press, Cambridge (1987).
4 A. Frank an P. Van Isacker, "Algebraic methods in Molecular
and Nuclear Structure Physics", Wiley Interscience, N.Y. (1994).
5 F. Iachello, Phys. Rev. Lett. 44, 772 (1980).
6 R. Casten and D.H. Feng, "Dynamical Supersymmetry in Nuclei",
Physics Today, Nov. (1984) 28.
7 F. Iachello and P. Van Isacker, "The Interacting Boson-Fermion
Model", Cambridge University Press, Cambridge, (1991).
8 R. Bijker and V.K.B. Kota, Ann. Phys. (N.Y.) 157, 183 (1984).
9 A. Mauthofer, et.al. Phys. Rev. C34, 1958 (1986).
10 P. Van Isacker, J. Jolie, K. Heyde and A. Frank, Phys. Rev. Lett.
54, 653 (1985).
11 D.D. Warner, R.F. Casten and A. Frank, Phys. Lett. B180, 207
(1986).
12 J. Jolie, et.al., Phys. Rev. C34, R16 (1991).
13 G. Rothbard, et.al., Phys. Rev. C47, 1921 (1993).
14 A. Metz, et.al., Phys. Rev. Lett. 83, 1542 (1999).
15 P. Van Isacker, Physics World 12 No. 10, 19 (1999); P. Guinnessy,
"PhysicsWeb", 22 Dec. (1999).
16 A. Frank, P. Van Isacker and D.D. Warner, Phys. Lett. B197, 474
(1987).