Distinciones


 

Foto de Silvia Torres de Peimbert

Silvia Torres de Peimbert
Investigadora Emérita de la UNAM

Me es muy grato redactar esta nota que se refiere a un nuevo reconocimiento para la Dra. Silvia Torres de Peimbert, Investigadora Titular ``C'' del Instituto de Astronomía y en este momento su Directora. Ella es uno de los investigadores mexicanos de mayor prestigio a nivel internacional. Su larga trayectoria la consolida como uno de los pilares de la astronomía mexicana contemporánea. En el campo de la composición química de las nebulosas gaseosas sus contribuciones son referencia obligada para los investigadores del campo. Además, ha dedicado gran parte de su tiempo y esfuerzo a labores institucionales que han enriquecido la vida académica del Instituto de Astronomía de la UNAM.

En reconocimiento a esta trayectoria institucional, la Dra. Torres de Peimbert acaba de ser nombrada Investigadora Emérita de la UNAM.

En 1972, cuando buscaba quien me dirigiera la tesis de licenciatura de Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, tuve la suerte de que la Dra. Torres de Peimbert aceptara dirigirla y desde entonces he tenido la fortuna de contarla como mentora y amiga.

Sus estudios combinan los aspectos de la astrofísica observacional con las teorías físico-matemáticas que le dan profundidad a las observaciones y ha aplicado este enfoque a la investigación de algunos de los problemas fundamentales de la ciencia, como lo es el origen y la evolución de las abundancias de los elementos químicos en el Universo. Ha sido una de las pioneras en México en el uso de los satélites astronómicos para el desarrollo de su trabajo de investigación. A partir de 1979, comienza a obtener tiempo en el Observatorio Espacial Internacional IUE (International Ultraviolet Explorer) y más recientemente en el Telescopio Espacial Hubble (HST) para estudiar propiedades de nebulosas planetarias, regiones H II, núcleos de galaxias, galaxias Seyfert y cuasares.

El impacto y la calidad de sus investigaciones se puede apreciar por el número total de citas que han recibido sus trabajos en la literatura internacional, que es de más de 4,000. El número de citas por artículo publicado, es en promedio mayor a 50, lo cual representa un número importante y atestigua la alta calidad y trascendencia de su trabajo.

Su labor en docencia y formación de recursos humanos es muy destacada. Ha impartido cursos de Física y de Astronomía en la Facultad de Ciencias de la UNAM desde 1969, a nivel de licenciatura y posgrado. Impulsó la creación del Posgrado en Astronomía en 1989 y ha sido una promotora incansable del mismo, participando activamente en la impartición de cursos, tutorías y jurados de exámenes generales.

Ha dedicado parte considerable de su esfuerzo al trabajo editorial. En particular, ha contribuido en forma crucial al establecimiento y consolidación de publicaciones astronómicas nacionales. Fue co-editora de 1971 a 1974 del Boletín de los Observatorios de Tonantzintla y Tacubaya. Participó en la fundación de la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica en 1974, y ha sido co-editora de la misma desde entonces, por más de 20 años. Esta publicación es en la actualidad la revista científica mexicana de mayor impacto en términos absolutos y ocupa un respetable sitio a nivel mundial.

Al recibir el emeritazgo por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Dra Silvia Torres de Peimbert pasa a formar parte de un grupo distinguidísimo de universitarios que han dejado una huella indeleble en la vida cultural de nuestro país.

 

Luis F. Rodríguez
Instituto de Astronomía, UNAM

 


Jorge A. Flores Valdés
Investigador Emérito
del Instituto de Física, UNAM

 

El día 12 de febrero de 1998 la Universidad Nacional Autónoma de México designó al Dr. Jorge A. Flores Valdés, Investigador Emérito del Instituto de Física de la UNAM. Tal distinción es el fruto de toda una vida de trabajo y de dedicación a la vida académica: la investigación, la docencia y la difusión de la ciencia. Y quien mejor que Jorge Flores para ejemplificar lo que es la excelencia académica en estos tres pilares que sustentan la vida de nuestra Universidad Nacional.

Jorge, el investigador

Jorge Flores nacío en la Ciudad de México el primero de febrero de 1941. Estudió la carrera de Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, en donde obtuvo el título en 1962. En su tesis profesional, realizada conjuntamente con el Dr. Pier A. Mello y dirigida por el Dr. Marcos Moshinsky, se estudiaron teóricamente las fuerzas tensoriales y los niveles de energía del núcleo atómico, aplicando los paréntesis de transformación desarrollados por Marcos Moshinsky. Esta tesis dió lugar a su primer artículo de investigación, junto con su compañero Pier Mello, que se publicó en 1963 en la revista Nuclear Physics. Este artículo, que se ha citado en la literatura en artículos publicados 20 años después, marca el comienzo de una fructífera carrera científica.

Tres años después, en 1965, cuando sólo contaba 24 años de edad, Jorge obtiene su Doctorado en Física por la Facultad de Ciencias de la UNAM, también bajo la dirección del Dr. Marcos Moshinsky. El tema de su tesis doctoral fue la teoría de grupos y el problema partícula-agujero. Este trabajo dió lugar a tres publicaciones más, que han recibido un centenar de citas en la literatura.

Inmediatamente después de obtener su doctorado, el flamante Dr. Flores realiza durante los dos años siguientes una estancia postdoctoral en la Universidad de Princeton en Estados Unidos. Durante esta estancia realiza aplicaciones del modelo SU(3) a las interacciones nucleares realistas. Estos trabajos los lleva a cabo en colaboración con Rafael Pérez Pascual, en aquel entonces su alumno.

A su regreso a México, continua colaborando con su compañero de muchas aventuras científicas, Pier Mello e inicia fructíferas colaboraciones, en torno a la física nuclear teórica, con Germinal Cocho, Mauricio Fortes, Alfonso Mondragón y el desaparecido y entrañable Thomas Brody.

En 1970 viaja a Francia en calidad de Profesor Visitante del Institute de Physique Nucléaire de la Universidad de Paris, Orsay. Durante este período (1970-1971), inicia una colaboración con Oriol Bohigas que se traduce en dos importantes artículos que se publican en la revista Physics Letters B en 1971 y que se han citado en más de 150 ocasiones. En estos trabajos se estudian las propiedades estadísticas de hamiltonianos estoc sticos que modelan la interacción entre dos partículas; esta estadística se llegó a conocer en la literatura especializada como el TBRE (two-body random ensemble).

Durante la década de los 70's, Jorge Flores continua trabajando en problemas relacionados con la teoría estadística de reacciones nucleares y la teoría de matrices aleatorias, colaborando estrechamente con J.B. French, de la Universidad de Rochester, M.J. Giannoni de Orsay y S.S.M. Wong de la Universidad de Toronto. Hacia la segunda mitad de la década, esta vez colaborando con Estela Blaisten, J. Barojas y Ernesto Cota, Jorge incursiona en el estudio de las fluctuaciones del espectro electrónico de partículas met licas pequeñas, usando para tal fin las técnicas que antes empleara en el estudio del núcleo atómico. En 1972, la Academia de la Investigación Científica (actualmente Academia Mexicana de Ciencias), le otorga, por su trayectoria hasta ese momento, el premio en el área de Ciencias Exactas.

A principios de los 80's, Jorge incursiona en un nuevo campo: el estado sólido de sistemas desordenados. Esta línea de investigación la desarrolla en colaboración con Jorge José y con Guillermo Monsivais, entre otros. El trabajo de toda, toda una década se ve coronado con la aparición de uno de los artículos de revisión clásicos de los 80's. Me refiero al artículo: ``Random Matrix Physics: Spectrum and Strength Fluctuations'', que se publicó en la prestigiada revista americana Reviews of Modern Physics en 1981. En aquel momento se pensó que este artículo que, además de ser una revisión del campo, contenía muchos otros resultados nuevos, sería de utilidad a un sector un tanto limitado de especialistas, principalmente en el área de la física nuclear. Sin embargo, para sorpresa de muchos, las técnicas ahí expuestas fueron centrales para entender todo un nuevo campo de estudio que surgió a finales de los 70's y principios de los 80's: el Caos Cuántico. Como resultado de este inesperado giro en el desarrollo de la física, el artículo de Jorge Flores y sus colaboradores ha sido ampliamente citado en la literatura. El 19 de septiembre de 1985, un sismo de magnitud 8.1 sacude a la Ciudad de México. Y no sólo a la ciudad, sino también a la conciencia de sus habitantes. Durante el sismo, cientos de edificios se colapsaron totalmente o resultaron dañados gravemente; como consecuencia de esta devastación, miles de personas perdieron la vida y muchas más quedaron sin hogar. En aquellos días, naturalmente no se hablaba de otra cosa, y la atención de muchos de los habitantes de la Ciudad de México se concentraba en la catástrofe ocurrida. Jorge Flores no era la excepción: unos días después del sismo empezaron a aparecer en los periódicos capitalinos los primeros mapas de la ciudad mostrando la ubicación de los edificios dañados durante el sismo. Al observar esos mapas preliminares, Jorge percibió un patrón de daños que llamó poderosamente su atención. Al parecer, este patrón de daños era similar a los patrones de resonancia que surgen en la física de ondas. Al poco tiempo del sismo, Jorge Flores inició una nueva colaboración con Octavio Novaro y Thomas Seligman para entender la peculiar fenomenología que se había observado durante los sismos de septiembre de 1985. De esta intensa colaboración surgió un modelo de la respuesta sísmica del Valle de México, que permitía entender en una forma coherente y unificada el tipo de movimiento sísmico. Este modelo consistía en el análisis del atrapamiento de las ondas elásticas longitudinales en el Valle de México. Al atraparse las ondas sísmicas, se genera un patrón estacionario de ondas, que explica en forma cualitativa el patrón de daños que se observó a raíz del sismo del 19 de septiembre de 1985. Jorge Flores, Octavio Novaro y Thomas Seligman, enviaron los primeros resultados de este modelo a la prestigiada revista inglesa Nature, que no sólo aceptó publicar el trabajo, sino que le dedicó la portada de la revista en esa ocasión.

A partir de ese momento, Jorge Flores le dedicó buena parte de su tiempo a analizar y extender el modelo resonante del Valle de México. En 1987, siendo yo estudiante de posgrado, me invitaron a participar en este apasionante proyecto de investigación, el cual se convirtió en mi tesis doctoral. Durante los siguientes 10 años, publicamos una serie de trabajos en revistas de Geofísica y Sismología en los cuales se extendió este modelo. Actualmente, Jorge Flores continua muy activo en esta línea de investigación, colaborando con Octavio Novaro, Thomas Seligman y algunos estudiantes y, más recientemente, con Cinna Lomnitz, del Instituto de Geofísica de la UNAM.

Como investigador, Jorge Flores ha incursionado en muy variados temas: los nucleos atómicos, la estructura de los sólidos, la respuesta sísmica de valles sedimentarios, etc... Inclusive ha trabajado recientemente en problemas de optimización en Investigación de Operaciones, como el problema del agente viajero. Éste revela la gran diversidad de intereses y la vitalidad que tiene Jorge como investigador.

Como resultado de su trayectoria como investigador, Jorge Flores ha obtenido diversas distinciones. Es Investigador Nacional (Nivel III) del Sistema Nacional de Investigadores desde 1985. Recibió el Premio Universidad Nacional en Investigación en Ciencias Exactas que otorga la UNAM, en 1988. Finalmente, el gobierno de la República le concedió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 1994 en el área de ciencias físico-matemáticas y naturales.

Jorge, el divulgador

La gran variedad de temas de interés que cultiva Jorge Flores se manifiesta más claramente en su trayectoria como divulgador de la ciencia. A lo largo de su trayectoria, ha publicado docenas de artículos de divulgación en infinidad de temas. Para ilustrar esto, simplemente selecciono, en forma arbitraria, los títulos de algunos de sus artículos de divulgación: ``La forma de una gota de líquido'', ``El operador laplaciano'', ``Una rueda que gira y no resbala'', ``El juego de billar'', ``¨Qué sabemos del núcleo atómico?'', ``La caída del gato'', ``El centro de percusión'', ``Tuvo alguna vez atmósfera la luna?'', ``Cuasipartículas y modos colectivos'', ``Consecuencias de la tercera ley de la termodinámica'', ``La inversión del tiempo'', ``La magia de las órbitas elípticas'', ``Imágenes de Alberto Einstein'', ``Juegos para padres e hijos'', ``Guy y el billar de Sinai'', ``El frisbi loco'', etc., etc., etc. Todos estos artículos, que suman más de 80, se publicaron en revistas como Física, Naturaleza, Ciencia y Desarrollo, Ciencia, Prenci, Chispa, etc.

Jorge no sólo ha escrito artículos de divulgación, sino que también ha publicado alrededor de una docena libros de divulgación. Junto con Luis Estrada editó el libro Perspectivas en la Biología y la Física, en dos partes (1978 y 1989). Con Julia y C. Tagüeña escribió Elementos de Cálculo en 1980 y más recientemente en 1998, Física para Preparatoria. Con Fernando del Río, Conceptos de la Física I: Modelos clásicos (1986). Con G. Anaya, Dinámica del Cuerpo Rígido (1989). Dentro de la serie ``La Ciencia desde México'', junto con Guillermo Aguilar y Salvador Cruz, Una Ojeada a la Materia (1986). En esta misma serie, Jorge Flores escribió su propia serie: ``La Gran Ilusión'', que se refiere a fenómenos que han desafiado a los físicos experimentales y que constituyen la gran ilusión de muchos de ellos. Las grandes ilusiones, según Jorge Flores, son: El Monopolo Magnético (1986); Los Quarks (1987); Las Ondas Gravitacionales (1988); La Fusión Fría (1992), este último en colaboración con Arturo Menchaca.

Desde su fundación en 1982 hasta 1992 estuvo a cargo del Programa ``Domingos en la Ciencia'' de la Academia de la Investigación Científica. Durante más de mil sesiones, cientos de científicos mexicanos impartieron conferencias a niños y jóvenes a lo largo de todo el país. Muchas de estas sesiones tuvieron lugar en el Museo de la Comisión Federal de Electricidad en el Bosque de Chapultepec. La mayoría de los domingos, ahí estaba Jorge Flores entre la audiencia, apoyando este excepcional proyecto.

Jorge ha desempeñado variados puestos relacionados con la difusión de la Ciencia. De 1968 a 1984 fue miembro del Comité Editorial de Naturaleza, revista dedicada a la divulgación de la ciencia. De 1969 a 1973 fungió como Director de la Revista Mexicana de Física, periodo durante el cual fundó el Suplemento de Física Aplicada en 1972 y el Suplemento de Enseñanza en ese mismo año. Ha sido miembro del Comité Editorial de la serie ``La Ciencia desde México'', desde 1985; del Comité Editorial de Ciencias del Fondo de Cultura Económica, desde 1990 y del Comité Editorial de Ciencias de la UNAM, desde 1989. También ha sido miembro del Comité Editorial de la revista Ciencia y Desarrollo (1983-1993) y miembro del Consejo Asesor de Ciencia, desde 1996. Fundó y fue el primer Presidente, de 1987 a 1989, de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica. En 1989, el rector José Sarukhán Kermez lo designó Director del Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia de la UNAM, cargo que desempeñó hasta 1997.

Por si esto fuera poco, Jorge Flores emprendió en 1989 la formidable tarea de construir un museo de ciencias que compitiera con los mejores museos del mundo. De 1989 a 1992, al frente del Proyecto Museo de las Ciencias, Jorge dirigió la conceptualización, diseño, construcción y operación de más de 30 exhibiciones que permitieron construir Universum, que abrió sus puertas al público el 12 de diciembre de 1992. Jorge fue, sin lugar a dudas, la fuerza creadora de Universum, y fue su director de 1992 a 1997. De 1993 a 1997, organizó 94 exposiciones temporales y, en total, ha organizado 130 exposiciones parciales y temporales entre 1990 y 1997, a lo largo y ancho de todo el país. Cabe destacar la exposición ``Ciencia y Deporte'' en el Museo Universitario de Ciencias y Artes, de noviembre de 1990 a noviembre de 1991. Para tener una idea del impacto de todo este esfuerzo, baste señalar que a esta sola exposición asistieron más de 192,000 personas. En 1991, Jorge Flores recibió el premio ``Alfonso Pruneda'', que es la máxima distinción universitaria para la promoción del deporte. Asimismo, en 1992 la exposición ``Ciencia y Deporte'' recibió el Premio de Deporte y Olimpismo ``Joan Antonio Samaranch'' de la Olimpiada Cultural en Barcelona 92.

Posteriormente, el incansable Jorge Flores, se dió a la tarea de materializar otro museo. En esta ocasión se trató de un museo temático en torno a la luz, desde el punto de vista tanto científico como artístico. Este hermoso Museo de la Luz, abrió sus puertas en la Ciudad de México en 1996, y Jorge Flores fue su primer director de 1996 a 1997. Por toda esta gigantesca labor de divulgación, Jorge Flores se hizo acreedor al Premio Kalinga de Divulgación Científica 1992, que otorga anualmente la UNESCO a quienes han sobresalido a nivel internacional en la noble tarea de divulgar la ciencia.

Jorge, el maestro

Jorge Flores siempre ha considerado prioritaria la formación de recursos humanos y ha estado en contacto directo con estudiantes de todos los niveles. Desde los niños pequeños que asisten a los ``Domingos en la Ciencia'', hasta los estudiantes avanzados en el posgrado. Ha impartido, a lo largo de su trayectoria académica, decenas de cursos en la Facultad de Ciencias de la UNAM, tanto en licenciatura como en maestría y doctorado. Ha impartido también cursos cortos en las Universidades de Princeton, París, Zaragoza, entre otras. Además ha impartido infinidad de seminarios y conferencias en México y en el extranjero.

Ha dirigido, en ocasiones en colaboración con algunos colega, 21 tesis de licenciatura, y ha prestado asesoría en la preparación del Examen General de conocimientos, para la obtención de la maestría en Física en la UNAM, a 18 alumnos. Ha dirigido además las siguientes tesis doctorales: Rafael Pérez Pascual (1970); Enrique Yépez (1972); Clicerio Avilez (en colaboración, 1973); Ernesto Cota (en colaboración, 1976); Guillermo Monsivais (1980); José Luis Mateos (en colaboración, 1992).

Jorge, el organizador

Otra faceta de Jorge Flores es su capacidad de organización y de liderazgo, no sólo en la Universidad Nacional Autónoma de México, sino también fuera de ella.

Jorge se desempeñó como Director del Instituto de Física de la UNAM de 1974 a 1982. En sus años como director, el Instituto de Física fue reacondicionado con nuevos equipos y laboratorios; además se fundaron, con la idea de descentralizar la ciencia, los Laboratorios de Ensenada y de Cuernavaca. Actualmente ambos laboratorios se han independizado del Instituto de Física; el Laboratorio de Ensenada es ahora el Centro de Ciencias de la Materia Condensada, y el Laboratorio de Cuernavaca se convirtió muy recientemente en el Centro de Ciencias Físicas, del cual Jorge Flores es su primer director.

Durante el gobierno del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, desempeñó el cargo de Subsecretario de Educación Superior e Investigación Científica de la Secretaría de Educación Pública, durante el período 1982-1985. Fue precisamente en este período cuando Jorge Flores impulsó, junto con Salvador Malo, la creación del Sistema Nacional de Investigadores, que fue central para remediar en parte los efectos de la crisis económica en aquella época.

De 1973 a 1975 fungió como presidente de la Sociedad Mexicana de Física. En 1975 fue vicepresidente y al año siguiente presidente de la Academia de la Investigación Científica (hoy Academia Mexicana de Ciencias). De 1987 a 1994 fue vicepresidente del Centro Internacional de Física y matemáticas Aplicadas. Actualmente es presidente del Centro Internacional de Ciencias en Cuernavaca, en donde se reunen científicos de muchas partes del mundo para llevar a cabo talleres, seminarios y reuniones de trabajo. Desde 1997 hasta la fecha es Coordinador del Posgrado en Ciencias Físicas de la UNAM, y muy recientemente, en 1998, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Francisco Barnés de Castro designó a Jorge Flores, director del Centro de Ciencias Físicas de Cuernavaca.

Jorge, el hombre

Cuando uno escribe una semblanza como esta, se tiene la impresión de que se trata no de una, sino de varias personas: en primer lugar, de un exitoso investigador del Instituto de Física de la UNAM; después, de uno de los grandes divulgadores de la ciencia en México; y, finalmente, de un destacado funcionario universitario. Lo que es realmente sorprendente es que se trata de una sola persona: Jorge Flores.

He tenido el gusto y el privilegio de trabajar con Jorge muy de cerca, ya que fui su estudiante de doctorado. Junto con él aprendí lo que es hacer investigación. Pero no sólo eso, ya que Jorge Flores, a través del ejemplo, le enseña a uno también lo que es la disciplina y el amor al trabajo.

Actualmente, Jorge está iniciando una nueva etapa en su vida, dirigiendo el flamante Centro de Ciencias Físicas de la UNAM en Cuernavaca. ¿Qué otros proyectos abordar  en el futuro? No lo sé. Lo que si sé es que seguramente serán proyectos importantes y ambiciosos, como todo lo que emprende.

Enhorabuena Jorge y muchas felicidades por tus merecidos logros!

 

José Luis Mateos
Instituto de Física, UNAM

 


Carmen Cisneros Gudiño
Presea Tlacaélel
Quinta entrega, 1998s

Presea Tlacaélel:
Señor de la Casa de los Dardos
México

Consejero supremo del Rey...
piedra angular de la estructura administrativa
y misión místico guerrera del poderoso
Imperio Azteca. Esta presea se otorga
a la Dra. Carmen Cisneros Gudiño,
agente de cambio en nuestra sociedad.

Esta es la leyeda grabada en la Presea Tlacaélel, medalla de 250 gramos de plata pura, entregada en nombre de la sociedad morelense, a la Dra. Carmen Cisneros Gudiño en el rubro Desarrollo Científico, por el ciudadano Gobernador del Estado de Morelos, Lic. Jorge Morales Barud, el 27 de noviembre de 1998.

El reconocimiento es entregado a aquellas personas que se han distinguido en los rubros de Desarrollo Económico, Desarrollo Social, Desarrollo Humano, Desarrollo Científico o Desarrollo Cultural en el Estado de Morelos y cuya labor ha trascendido su  mbito de trabajo para constituirse en agentes de cambio en la sociedad morelense.

Este merecido reconocimiento al trabajo realizado por la Dra. Carmen Cisneros nos enorgullece a todos los que la conocemos y hemos sido testigos de la entrega total a su labor que ha traspasado las fronteras naturales académicas como Investigadora de nuestra Universidad, para incidir en la sociedad y sembrar en ella la inquietud científica y cultural.

La Dra. Cisneros cursó la carrera de profesora normalista y posteriormente la carrera de Física en la UNAM. Obtuvo su maestría y doctorado en Ciencias (Física) en la FC-UNAM. Después de una estancia de dos años en la División Termonuclear del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, regresó al Instituto de Física de la UNAM, donde fue fundadora del grupo de Física Atómica y Molecular Experimental que comprende aceleradores de partículas, láseres y sistemas para investigación de plasmas fuera de equilibrio. Posteriormente colaboró en la creación del Laboratorio de Cuernavaca del Instituto de Física de la UNAM, institución que dirigió durante varios años y que ahora es el Centro de Ciencias Físicas donde actualmente se hace cargo de la Secretaría Académica.

Es profesora de la FC-UNAM. Como investigadora ha destacado a nivel nacional e internacional en el campo de la Física Atómica y Molecular Experimental. Ha colaborado intensamente en la formación de jóvenes investigadores que actualmente se encuentran desempeñando un papel sobresaliente en diferentes instituciones. Ha desarrollado nuevos laboratorios dentro de la UNAM y ha contribuido en forma constante y comprometida con la descentralización de la docencia y la investigación. Su obra escrita consta de un número considerable de artículos de investigación publicados en revistas especializadas de primer nivel reconocidas internacionalmente que han recibido varios cientos de citas, cinco libros sobre investigación de frontera en física atómica y una patente. Entre sus aportaciones más importantes están los primeros trabajos sobre disociación molecular de iones de deuterio triatómico que fueron comentados en Physics News. Actualmente está interesada en los estudios de interacciones de iones y  tomos con fotones producidos por láseres o radiación sincrotrón. Además de su trabajo de investigación desarrolla una intensa labor docente a través de cursos de licenciatura, posgrado y dirección de tesis. La Dra. Cisneros, junto con sus colaboradores, ha desplegado una exitosa tarea para la obtención de apoyos para proyectos de investigación, tanto en el aspecto básico como para el desarrollo de proyectos de investigación orientada, la promoción de la ciencia de frontera entre los jóvenes y la organización de simposia y reuniones de trabajo con investigadores y profesores mexicanos y extranjeros. Participa también en varios comités, consejos editoriales, y ha colaborado en consejos académicos, comisiones dictaminadoras y sociedades científicas nacionales e internacionales, tanto en el área de física como en diferentes campos multidisciplinarios. A lo largo de su carrera ha recibido varias distinciones como haber ocupado la Presidencia del Area de Ciencias Físico-matemáticas del Sistema Nacional de Investigadores, ser miembro del Comité de la International Conference on the Physics of Electronic and Atomic Collisions. Ha sido invitada a colaborar en la Mcmillan Encyclopedia of Physics, como investigador o profesor visitante en diversas universidades y laboratorios nacionales de varios países y en repetidas ocasiones a dictar conferencias en reuniones nacionales e internacionales. Recientemente fue nombrada Fellow de la American Physical Society. Fue Presidenta de la Sociedad Mexicana de Física, es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, de la European Physical Society, del Centro Latinoamericano de Física y de la Academia de Ciencias de Morelos. Actualmente es la Presidenta de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Física (FeLaSoFi).

Felicitamos a la Dra. Cisneros por el galardón recibido y nos felicitamos los universitarios porque al reconocerse fuera del ámbito de nuestra Universidad Nacional el trabajo académico de uno de sus miembros, se está reconociendo la grandeza de la misma, a la vez que se nos demuestra el camino a seguir para representar con dignidad y responsabilidad a la Universidad frente a la sociedad.

 

Ignacio Alvarez Torres
Instituto de Física, UNAM-Morelos

 


Mariano López de Haro
Medalla Marcos Moshinsky

 

El 10 de diciembre del año pasado en el Instituto de Física de la UNAM y con la presencia del propio Dr. Marcos Moshinsky, el Dr. Mariano López de Haro recibió de manos del Rector Dr. Francisco Barnés de Castro la distinción ``Medalla Marcos Moshinsky 1998''.

El Dr. López de Haro es un investigador de primera línea (con los máximos niveles en la UNAM y en el SNI) con una gran productividad en revistas de reconocido prestigio en el área de termodinámica y Mecánica Estadística (64, 6 en el último año). En cuanto a sus aportaciones científicas, ha cultivado esencialmente tres líneas de investigación teórica: la teoría cinética de los gases, la termodinámica de procesos irreversibles y las propiedades de transporte y equilibrio de sistemas fluidos simples y poliméricos.

Dentro de la primera línea, realizó el primer estudio de los efectos de las distintas aproximaciones de Sonine para el coeficiente de difusión sobre la función de distribución de velocidades, precisó las diferencias entre la teoría estándar y revisada de Enskog para gases densos de esferas duras incluyendo las expresiones explícitas para todos los coeficientes de transporte, realizó un análisis muy completo del problema de difusión de una trazadora en un gas en flujo cortante uniforme y resolvió de manera cerrada el problema del flujo de Couette para el modelo cinético elipsoidal, que es altamente no lineal.

En lo que se refiere a la segunda línea, ha contribuido de manera fundamental a la consolidación de una extensión de la termodinámica irreversible clásica, la llamada termodinámica irreversible extendida, inicialmente con el Dr. Leopoldo García-Colín, el Dr. Rosalío Rodríguez y el grupo de Bellaterra y posteriormente con sus estudiantes. En particular con estos últimos ha desarrollado la formulación variacional de esta teoría y se ha preocupado por darle un sustento microscópico o formal, además de buscar sistemas o problemas donde las principales hipótesis de la teoría pueden ser contrastadas. Estas contribuciones han sido definitivas en establecer lo que en la literatura especializada se conoce como la Escuela Mexicana de termodinámica Irreversible.

La tercera línea es más amplia y se inicia en los sistemas poliméricos con su trabajo doctoral. En éste se desarrollaron modelos simples para entender procesos de relajación en la región de frecuencias altas para soluciones poliméricas diluidas. Posteriormente evaluó los efectos de interacciones hidrodinámicas de orden superior en las propiedades reológicas e investigó modelos estocásticos simples para relajación dieléctrica y energética en cadenas poliméricas lineales. En otro orden de ideas y para hacer contacto con algunos de los resultados de la termodinámica irreversible extendida pero evitando las críticas que pudieran hacerse a esta teoría, aprovechó la experiencia de su estudiante y luego colaborador, el Dr. Antonio del Río y la relación que éste inició con el Dr. Stephen Whitaker para estudiar la permeabilidad dinámica de un fluido de Maxwell en un medio poroso, estudio que es pionero en este campo. Los resultados, que podrían encontrar aplicaciones prácticas muy importantes, indican un aumento sorprendente de esta cantidad para ciertas frecuencias con respecto al valor estático y, en el caso de un modelo simple de medio poroso, se caracteriza totalmente el fenómeno en términos de las propiedades termofísicas del fluido y de la geometría del medio. Por otra parte, en épocas más recientes y a raíz de la estancia posdoctoral de Vicente Garzó en Temixco, inicia una colaboración muy productiva con el grupo del Dr. Andrés Santos de la Universidad de Extremadura, con quienes estudió las propiedades termodinámicas y estructurales de fluidos simples y mezclas de esferas duras.

De particular interés ha sido su contribución a apoyar la existencia de una transición vítrea en el fluido de esferas duras. El impacto de su trabajo no está sólo en las citas, más de 400, sino en el área de formación de personal, donde ha dirigido estudiantes a todos los niveles, incluido el posdoctorado (10 tesis en total). Además de la impartición continuada de cursos en bachillerato, licenciatura, y posgrado, ha realizado una importante labor para la consolidación de la Física Estadística en México a través de la organización, junto con la Dra. Carmen Varea, durante varios años de las Reuniones de Invierno de esta disciplina y de la edición de las memorias correspondientes.

Hay que resaltar que la presencia del Dr. López de Haro en el Centro de Investigación en Energía en Temixco, Morelos, y en general en la UNAM de Morelos ha sido fundamental. Su calidad académica junto con una actitud siempre ética y justa han servido para nuclear y promover el trabajo de calidad. Su trabajo es en física teórica y no hace concesiones al respecto: se trata de extender y profundizar en el conocimiento. Sin embargo, siempre está dispuesto a colaborar con sus colegas que trabajan en aspectos más aplicados para dar un sustento básico. Los alumnos que se han doctorado con él ya son a su vez destacados investigadores independientes. En su participación como miembro de diversos grupos colegiados ha puesto por alto el nombre del Centro. Actualmente es el coordinador de la Sección de Física de la Academia Mexicana de Ciencias. De hecho, trabajó muy activamente en la conversión del Laboratorio de Energía Solar al Centro que es ahora.

El Dr. López de Haro ya había recibido varios merecidos premios. También ha recibido la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el Área de Ciencias Exactas y el Premio de Investigación de la Academia de la Investigación Científica en 1992, además de la Presea ``Tlacaélel'' en 1997. Sin embargo la Medalla Marcos Moshinsky es especialmente significativa dada su trayectoria. La labor que realizan los investigadores en los nuevos centros de desarrollo de la UNAM fuera de Ciudad Universitaria, recuerda al trabajo pionero que tan exitosamente realizó el Dr. Moshinsky, en su momento, en la ciudad de México.

 

Julia Tagüeña
Centro de Investigación en Energía, UNAM