Héctor Hugo García Compeán
Premio de la Academia Mexicana de Ciencias 2004 en el Area de Ciencias Exactas

En la ciencia de hoy, dominada por los "temas calientes", por el marketing, y por sus masas de seguidores, existen varios métodos para situarse en la vanguardia, pero en general, todos son bastante difíciles si uno no tiene respaldo de un centro científico poderoso como por ejemplo Oxford, Cambridge, Stanford, Princeton u otros, favorecidos por las "costumbres y modas". Lograr un reconocimiento duradero sin "etiquetas" es un esfuerzo doble. Tanto más interesante la pregunta sobre las estrategias de avanzar.

Héctor Hugo García Compeán: la estrategia del progreso

Observando a Hugo en sus primeros años, se podía ver a un joven muy calmado que pasaba mucho tiempo en la biblioteca de Física Teórica vagando casi sin rumbo entre los estantes, sacando múltiples libros, parecía sumergido en alguna meditación triste (como dice el proverbio: se ve el baile pero no se oye la música).

Un poco después Hugo ofreció un curso sobre los haces fibrados. Me dio curiosidad asistir, no tanto para dedicarme a la geometría diferencial, sino más bien para observar cómo la nueva generación podía dominar algunos campos que parecían reservados para la vanguardia internacional de las revistas matemáticas (o al menos de Physics Review Letters). Lo que vi, me pareció un tanto apresurado y a la vez relajado: el ponente no trataba de presentar ninguna versión madura ni cuidadosa de los nuevos conceptos. Tampoco trataba de limitar el curso a las preguntas que sabía contestar. Absorbía de una manera ávida todos los posibles problemas y puntos de vista en toda su imperfección, quejándose con frecuencia que él mismo no los sabía resolver y ni los entendía bien. En ese entonces no se me ocurrió que lo que vi no fue un esfuerzo errático, sino una estrategia muy sistemática de avanzar.

Pasó bastante tiempo antes de que pudiera notar una analogía aparentemente lejana. Durante la segunda guerra mundial el asombro de algunos observadores fue ver los ejércitos alemanes que avanzaban a toda prisa sin eliminar obstáculos ni focos de resistencia, siempre adelante y adelante... Un poco después, el mismo método caracterizaba la contraofensiva de las fuerzas rusas, después la usaron los americanos... La técnica de dominar el terreno más grande aun si fuese de una manera imprecisa, dejando los focos de resistencia, para eliminarlos después - entró al diccionario como la "guerra relámpago" ("blitzkrieg") y todos nos acostumbramos a pensar que el "blitz" es algo típico para los conflictos armados. ¡Por suerte, ésta es una equivocación básica!

Uno a veces se pregunta cómo puede ocurrir que algunos científicos jóvenes sean capaces de dar un enorme salto hacia adelante, aunque al principio saben muy poco. La respuesta es que aplican instintivamente la estrategia del "blitz". Esto fue precisamente lo que hizo Hugo: un blitz benigno, sin conflictos, en interés de la ciencia y la educación. Después de varios años de aplicar pacientemente el método, Hugo en este momento domina un amplio terreno del conocimiento científico. Por cierto, quedan los focos de resistencia, problemas sin resolver, conceptos sin desenredar, pero esto ya no importa, pues ahora aquellos focos generan nuevas ideas y chispas de entendimiento. Como resultado, en la persona de Hugo ya tenemos a un experto creativo en múltiples áreas, incluyendo cuerdas, branas, los mundos de dimensiones múltiples, aspectos topológicos de la teoría de relatividad y de las teorías de campos. Hugo hizo su postdoctorado en el Instituto de Estudios Avanzados en Princeton con Edward Witten, pero en este caso lo que importa no es Witten sino la estrategia personal de Hugo. Me da mucho gusto ver que el fenómeno fue apreciado por la Academia Mexicana de Ciencias: ¡muy buen signo para las generaciones futuras!

Bogdan Mielnik
Departamento de Física del CINVESTAV